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5 abril 2015 7 05 /04 /abril /2015 09:29

¡Hola amiguitos! ¡Cómo estáis! Sí, oigo vuestras voces, felices de volver a leer este fantástico blog después de tanto tiempo. Han pasado tantas cosas: cambié de ciudad y ahora vivo en Changchun, donde he seguido recibiendo vuestras cartas desde miles de países, cartas pidiéndome escribir como ahora lo hago, tras tanto silencio. Explicaré por qué tanto silencio.

 

Por qué tanto silencio:
Porque no he escrito nada.

 

Y, ¿por qué no he escrito nada? Pues lo voy a explicar también.

 

Por qué no he escrito nada:
Porque no.


Bien, sigamos ahora con otros temas importantes. Y qué tema más importante que el amor: ninguno. Hablemos entonces del amor. Hablemos del amor en China.

 

El amor (en China):
El amor es un tema secundario. El amor es un tema que puede despistar de lo importante, puede alejar la cabeza de los libros, de la educación. Lo más importante en esta vida es memorizar, amiguitos, memorizar palabras, textos, datos, e interiorizar ideas de otros.

 

Por eso en China, quizás muy pronto primera potencia económica mundial, y ya modelo para muchos, el amor está prohibido en las aulas de Primaria y Secundaria. Tal y como lo leéis. No está permitido tener novio o novia si eres estudiante, no importa si en tu mismo colegio o en otro. Está prohibido amar. 

 

Y es que en China todo es muy diferente: el amor y toda la vida misma, desde que eres pequeño. Tenemos hoy aquí a una bella china de 21 años que nos cuenta cómo era su infancia, de lunes a viernes, en una casa compartida con docenas de compañeros de escuela primaria (ella tenía 11 años). Tenía suerte, explica, de compartir una habitación solo con su prima. En otras habitaciones había unos 15 niños y niñas que dormían y guardaban su ropa en una maleta, pues no había armarios. La vida allí consistía en hacer cada día los deberes, los montones de deberes que en China no suelen dejar tiempo a los pequeños para jugar. En la casa ni siquiera había juguetes. "¿No había tampoco un patio con columpios?", le pregunto. "Claro que no", me responde. 

 

Ella vivió solo un año en esa casa. Explica que a menudo enfermaba, razón ésta por la que volvió a su casa al año siguiente, con su madre. Otros niños pasaron varios años en la casa, siendo de esa misma ciudad, viviendo a una media hora de la casa de los padres, siendo éstos trabajadores y amas de casa.

 

Y así hasta los 13 años, edad con la que empieza la escuela secundaria: seis años, hasta los 18, que habitualmente en China se pasan en un campus parecido al de la universidad: aquí en la universidad viven en habitaciones compartidas por 4 personas; en la escuela secundaria eran 8 las chicas que compartían cuarto en el dormitorio. Siempre con unas normas estrictas, como levantarse temprano (aquí en la universidad, a las 6:00 -algo habitual en Asia-) para llegar al aula a las 7:10 y estudiar antes de empezar la clase a las 8:00.

 

La semana pasada, en mi clase de Español, les pregunté su parecer sobre muchas de las normas de esta universidad (la clase era Español Oral, y yo supuse que el tema daría para debatir y protestar; pensé que querrían decir muchas cosas. Pero no, no despertaba en ellos mayores ganas de hablar porque, amiguitos, a estos estudiantes las normas les parecen "buenas", "apropiadas para el estudio". Veamos entonces algunas de las normas de esta universidad en concreto:

 

Algunas normas de esta universidad en concreto:
-A las 21:45 todos deben estar de vuelta en las habitaciones. Todos los días.
-A las 22:00 se apagan las luces en las habitaciones. Y a las 23:00 se corta la electricidad.
-Las clases empiezan a las 8:00, pero hay que estar en el aula a las 7:10 para estudiar.
-Los alumnos de primer curso deben estar cada tarde, de 18:00 a 20:30, estudiando en el aula (no hay clase a esa hora).
-No se puede llevar el pelo teñido. Tampoco tatuajes. Ni falda corta. Ni medias transparentes. Ni uñas pintadas. Ni piercings (pendientes en la nariz, lengua, ceja, etc., mamá). 

 

La norma de no llevar el pelo teñido tampoco suscitó opiniones en contra. Comprobé sorprendido que a la mayoría les parecía bien, es una norma que ha sido pensada para ellos, y ellos la aceptan. No creo que hayan debatido muchas veces sobre ello. La razón de la norma, me explicaron, es que ellos son chinos y, como chinos, deben respetar las formas y tradiciones del país, más aún cuando son estudiantes de lenguas extranjeras y van a trabajar -algunos- en otros países.

 

Yo entonces, quizás siendo estúpido y metiéndome innecesariamente donde no me llaman, pregunté a ellos cuáles son esos valores de China que todos han de defender: la cultura del trabajo, la solidaridad, la armonía con la naturaleza y la sociedad que predican el Taoísmo y el Confucianismo, la Historia, la Medicina China, etc. ¿Están reñidos estos valores con algún determinado color de pelo? La opinión de muchos de ellos no la sé.

 

Al hilo de todo esto, veamos ahora un artículo del aquí censurado periódico "El País" el pasado mes de enero (2015):

Captura-de-pantalla-completa-05042015-173045-copia-1.jpg

 

Bajo el título "China expulsa los valores occidentales de la Universidad" se explica que "en los últimos dos años prominentes catedráticos que han defendido "valores occidentales" como la separación de poderes o la importancia de la sociedad civil han sido trasladados a centros mucho menos prestigiosos. Otros han sido expulsados de sus puestos, como el profesor Xia Yeliang, uno de los firmantes originales de la Carta 08 en favor de mayores libertades promovida por el Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo".

 

Continúa el artículo con el caso de un profesor de la provincia de Xingjiang, de mayoría uigur -etnia musulmana y en gran parte independentista-, un profesor universitario condenado a cadena perpetua "por difundir ideas separatistas" (según "El País") entre sus alumnos, algunos de los cuales grabaron clases utilizadas en el juicio en su contra.

 

Así funciona, amiguitos, el propio pueblo actuando como Policía del Pensamiento, realidad ésta que no hemos de juzgar exclusiva de ningún país sino del ser humano en general, allá donde esté, copiando comportamientos, repitiendo la Historia y yendo hacia... 

 

¿Hacia dónde vamos?
Hacia dónde vamos, yo no lo sé. Pero permitidme recomentar en este blog unos libros que muchos ya habréis leído, y tras cuya cita termino con el politiqueo: "1984", "Rebelión en la granja", "Un mundo feliz". Tres libros fundamentales para entender el mundo de hoy. Tres libros tras los que escuchar que en China está prohibido amar en la escuela no es nada nuevo, es solo una forma de controlar formas de pensar y actuar, conformar individuos con el molde de una determinada sociedad, la sociedad de hoy donde lo importante es el trabajador, no la persona. Individuos que están de acuerdo con normas contrarias a su ser, a su esencia, a su dignidad.

 

Aunque en la escuela haya chicos y chicas con pareja a escondidas, jóvenes que -me cuenta mi amiga-, iban al parque juntos cuando ella estudiaba, parque que, sigue, estaba vigilado por un profesor que allí sigiloso acudía.

Me parecen muy interesantes, amiguitos, algunos temas que de aquí se derivan, como las libertades individuales y las normas y prohibiciones que se suponen buenas para la mayoría. Lo ilustro con un ejemplo muy diferente: la prohibición o no de fumar (por cierto, fumar también está prohibido en este campus). La acción de fumar se ejerce hoy como un acto de libertad (aunque la influencia de los demás, del cine, de la publicidad, etc. puede también abrir otro debate), pero bueno, partamos de la debatible idea de que quien fuma lo hace porque quiere, porque es libre. Pues bien: visité aquí en China hace tres veranos la ciudad de Linfen (en la central provincia minera de Shanxi): Linfen era en ese momento, según vi en el Telediario de TVE, "la ciudad más contaminada del mundo". Recuerdo la noticia: explicaba una mujer que allí, tras lavar la ropa, la tendía y al secarse ya estaba sucia de nuevo. Pues bien, allí en Linfen, y en el ejercicio de su libertad, contemplé entristecido como tanta gente -pongo dos fotos- se encendía los cigarros y se echaba una dosis extra de mierda al cuerpo humano, también llamado "el body".

 

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La especie de motocarro que veis lleva carbón del utilizado en las barbacoas callejeras. Toda la ciudad era polvorienta. Un rato más tarde compré un zumo en una tienda: el hombre lo sacó de la nevera y con un trapo húmedo le quitó el polvo.

DSC_0637.JPG

 

En defensa de China y de los chinos, y sin que sirva de precedente, diré aspectos positivos de esta sociedad: nunca aquí he visto actos de vandalismo, nunca un teléfono público roto, nunca un contenedor quemado, nunca algún tipo de mobiliario urbano roto o destrozado "porque sí", como en cualquier calle de España puede ser habitual. En Enero, en Sevilla, veía lleno de rabia como unos chavales, medio borrachos de vuelta a casa un viernes, iban volcando contenedores entre risas. Es, en mi opinión, una cuestión de total falta de conciencia ciudadana; la propia de una sociedad más pendiente de unas libertades individuales a menudo mal entendidas.

 

Pero bueno, hablemos ahora de temas bonitos, hablemos de comida, de restaurantes guays.

 

Restaurantes guays:
Hay restaurantes guays que son guays porque pagas 45 yuanes (unos 6 euros al cambio de ahora) y te pones hasta el cu... osea, que fui a cenar y: cené, desayuné y comí la comida del día siguiente, porque al día siguiente ya solo cené. Porque me harté de carne a la brasa (la parrilla está en la propia mesa), después tomé fruta, después me harté de carne otra vez, después tomé macedonia, después me harté de carne otra vez. Después fui al chocolate (había una fuente para mojar los trocitos de fruta, pero nosotros llenamos un bol para bebérnoslo, y sabíamos que no se podía hacer eso pero como somos extranjeros pues a veces simplemente le dices a la camarera "ah, ¿que no se puede?" y ya está, está todo bien, y te sonríen incluso y tú te vas contento a tu mesa con el chocolate. Así lo hicimos. Y me bebí el chocolate, rebañé el bol con el dedo, y un poquito después ya me harté de carne otra vez.


Foto-QQ20150405201730-copia-1.jpg 

 

Las bandejitas con trocitos finos de carne están en las neveras y tú vas cogiendo las que quieras. Esta foto es de la segunda vez que fui al restaurante, pero la foto de la primera vez hay que imaginarla toda sucia, con boles de salsas y esas salsas caídas en la mesa, junto al chocolate, pilas enormes de bandejitas llenas y vacías, cerveza, vino... de to, ¡de to!

 

Y ahora para terminar unas fotos de otro restaurante guay.

Foto-QQ20150405201753.jpg 

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Ya. Ahora me voy a jugar al Fifa (juego de fútbol conectado a la tele, mamá) en casa del profe de árabe (egipcio) mientras hablamos de temas de profesor universitario: tal alumna, qué guapa es; tal otra, qué simpática.

 

Dejadme algún comentario y recordad, amiguitos, que es bueno tomarse un zumo de medio limón por la mañana, media hora antes del desayuno, porque eso limpia el cuerpo humano y así estamos más sanos y, por lo tanto, más vivarachos.

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Published by Miguel Ybarra Otín
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  • : ¡A comer arroz!
  • : Mis experiencias en China (Xi'an, Dalian y ahora Changchun) como profesor de español en la universidad y como estudiante de chino.
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